Del pergamino al muro introducción Vorspiel para una reflexión sobre la Escritura y la narración

 

Del pergamino al muro

La palabra de Dios y los nuevos medios

Vorspiel para una reflexión sobre la Escritura y la narración.




Saludos

Dios les bendiga

En el relato de los Hechos de los Apóstoles, a la altura del capítulo 17, Conviene recordar que Lucas no dividió su obra en capítulos. Esa organización fue introducida por Esteban Langton durante el siglo XIII. Pablo recuerda a los atenienses una verdad fundamental. (Recordemos también que Atenas es la cuna de la civilización grecorromana; la ciudad más antigua de Europa; fundada según sus propios mitos por una serpiente que hablaba: ver la profecía de Zacarías en el versículo 13 del capítulo 9; Cécrope se llamaba la serpiente fundadora) "Para que busquen a Dios; si en alguna manera palpando, pueden hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos y nos movemos y somos, como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: porque linaje suyo somos." Este poeta a quien el apóstol menciona era Arato, nacido según se cree en Soli durante el siglo II a. C., y cuyos libros en su mayoría hemos perdido ante el paso inexorable de los años.

Sobre Arato en Wikipedia

 Confirmar que  Pablo conocía la obra del poeta, o solo hizo uso de la frase que aquí se registra como un verso mal recordado ha sido motivo de interés por mucho tiempo para eruditos de muy diversas motivaciones; podríamos mencionar algunas otras alusiones que Pablo en sus epístolas hace a literatos seculares (famosa y peculiar es la que le recuerda a Tito) y podríamos traer a colación las dificultades que en el primer siglo debía sufrir un lector para conseguir copias de lo que quisiera leer, o el costo de los libros. En Hechos también se nos relata cómo los libros de magia que unos recién convertidos entregaron sobrepasaban con creces el salario anual de cualquier obrero.

Sin embargo la pasión de Pablo por la lectura y el estudio resulta diáfana al revisar su epístola personal a su amigo y asistente Timoteo, quien recibe el encargo de recoger en la casa de Carpo: un capote, los libros y los pergaminos. Estos pergaminos, hoy irremediablemente perdidos, no nos hacen ninguna falta especular sobre su contenido, puesto que todos tenemos traducciones hermosas y eficaces a nuestra disposición: los llamamos el libro de las Sagradas Escrituras. (La Biblia, 66 libros funcionando integrados y a la perfección por separado) El resto de los libros seguramente estaba constituido, entre algunas cosas más, por literatura de su tiempo.

Hechos 17

Pablo era un lector experimentado: Pablo, las muchas letras te vuelven loco…se puede obviar el resto de la interjección de Festo. Era también un excelso escritor que recomendaba a sus lectores lo siguiente: "sed, pues, imitadores de mí como yo lo soy de Cristo." Nuestro Señor, cuando era  niño, se quedó largo tiempo conversando con los doctores de la ley en el templo, oyéndoles y preguntándoles. No olvidemos también su condición de políglota, faceta de Cristo que se pierde a veces en la traducción. No nos corresponde determinar si aquel conocimiento extraordinario de las Escrituras fue fruto del estudio, de la revelación o de una combinación de ambos. Lo vemos leyendo y exponiendo en la sinagoga de Capernaum las profecías al inicio de su ministerio, o lo recibió por revelación directa en sus meditaciones en soledad, o quizás una combinación perfecta de ambas posibilidades, no nos cabe a nosotros asegurarlo. Lo más resaltable aquí es que Pablo sigue las pisadas de Cristo al preocuparse por conocer mejor y usar las más eficaces herramientas de su tiempo, las maravillas de la obra de Dios, y en prepararse para exponer esas maravillas.

El Señor no escribía, (Juan 8 nos lo presenta escribiendo en el suelo) al menos no nos dejó escritos propios; sin embargo es el narrador más fino de todos los tiempos. Sus parábolas son la maquinaria narrativa más perfecta que se haya puesto en funcionamiento jamás: son más de cuarenta piezas integradas entre ellas para formar una gran narración de las necesidades más perentorias de la humanidad y la forma en que a Dios le plugo suplirlas, que funcionan todas y cada una por separado. Son la síntesis perfecta de la Escritura, la narración del plan de salvación en su

Juan 8

 Pablo, también un narrador de gran valía, no produce parábolas, produce epístolas. Cartas, todas útiles, hermosas y necesarias: dos ejemplos de la mejor literatura. Son la mejor literatura, y a nosotros nos dicen que Dios se ocupa de sus hijos. Las parábolas son ejemplos de la vida misma; las epístolas son fragmentos literarios de nuestra apreciación de la vida. No queda duda, tanto el apóstol tardío como su SEÑOR son narradores de primerísimo nivel.

Hoy, aunque no seamos narradores  tenemos una gran responsabilidad al tomar en nuestras manos un nuevo medio. En las postrimerías de la primera década del siglo XXI hemos recibido la posibilidad de estrenar una nueva forma de comunicación que se conoce como web 2.0. En este medio la narración se construye a través de fragmentos de la vida diaria enviados como mensajes, acompañados de imágenes, ya sean fotografías o virtuales, que distintas compañías, la mayoría norteamericanas, permiten a sus usuarios vivir la experiencia de ser los protagonistas de su propia narración. ¿Qué estás pensando?, pregunta Facebook al iniciar sesión. ¿Qué están pensando mis amigos?, me deja ver. ¿Con cuáles imágenes quieres que ellos y yo nos identifiquemos? ¿La foto de la última actividad a la que asistí o la foto de la última actividad que yo prefiero que los demás conozcan? Los medios sociales me obligan a crear un personaje por medio de mínimas historias, micro parábolas veraces o no. ¿Qué me gusta? ¿Dónde voy? ¿Qué tanto puedo ocultar de mí? ¿Hasta dónde puedo hacerle creer a otro que me gusta tal o cual actividad? ¿Cuántos versículos puedo poner en mi muro sin que mis amigos impíos, una paradoja, empiecen a burlarse? ¿Cuál es la foto que yo no quisiera que a nadie se le ocurra subir? Y no solo creamos ese personaje, el principio vital de toda obra literaria, sino que lo enviamos como macroepístolas: una inmensidad de mensajes consecutivos, paralelos y transversales que proyectan una muestra de mi vida, el principio operativo de la literatura. Nunca en la historia de la humanidad tantos millones de personas se ocuparon tanto tiempo de lo narrado; nunca ha habido tantas historias. La Intrared se ha convertido en una red de historias.

Tenemos la gran responsabilidad de recordar a Pablo en sus intentos por parecerse a Cristo, para que contemos la mejor historia edificando oro sobre nuestras páginas de comunicación, y temblar ante la máxima: "…porque por tus palabras serás condenado." Mateo 12:37

Colofón

El texto precedente reproduce, con correcciones menores de estilo y puntuación, una conferencia pronunciada por el autor en Santo Domingo, República Dominicana, el 14 de noviembre de 2011, en la capilla de la Iglesia Bíblica de la Gracia.

Se conserva aquí como preludio de una serie de reflexiones sobre la Escritura, la narración y los medios de comunicación.



 

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