Del pergamino al muro introducción Vorspiel para una reflexión sobre la Escritura y la narración
Del
pergamino al muro
La
palabra de Dios y los nuevos medios
Vorspiel
para una reflexión sobre la Escritura y la narración.
Saludos
Dios les bendiga
En el relato de los Hechos de los Apóstoles, a la
altura del capítulo 17, Conviene recordar que Lucas no dividió su obra en
capítulos. Esa organización fue introducida por Esteban Langton durante el
siglo XIII. Pablo recuerda a los atenienses una verdad fundamental. (Recordemos
también que Atenas es la cuna de la civilización grecorromana; la ciudad más
antigua de Europa; fundada según sus propios mitos por una serpiente que
hablaba: ver la profecía de Zacarías en el versículo 13 del capítulo 9; Cécrope
se llamaba la serpiente fundadora) "Para
que busquen a Dios; si en alguna manera palpando, pueden hallarle, aunque
ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos y nos
movemos y somos, como algunos de vuestros propios poetas también han dicho:
porque linaje suyo somos." Este poeta a quien el apóstol menciona era
Arato, nacido según se cree en Soli durante el siglo II a. C., y cuyos libros
en su mayoría hemos perdido ante el paso inexorable de los años.
Confirmar que
Pablo conocía la obra del poeta, o solo hizo
uso de la frase que aquí se registra como un verso mal recordado ha sido motivo
de interés por mucho tiempo para eruditos de muy diversas motivaciones;
podríamos mencionar algunas otras alusiones que Pablo en sus epístolas hace a
literatos seculares (famosa y peculiar es la que le recuerda a Tito) y
podríamos traer a colación las dificultades que en el primer siglo debía sufrir
un lector para conseguir copias de lo que quisiera leer, o el costo de los
libros. En Hechos también se nos relata cómo los libros de magia que unos
recién convertidos entregaron sobrepasaban con creces el salario anual de
cualquier obrero.
Sin embargo la pasión de Pablo por la lectura y el
estudio resulta diáfana al revisar su epístola personal a su amigo y asistente
Timoteo, quien recibe el encargo de recoger en la casa de Carpo: un capote, los
libros y los pergaminos. Estos pergaminos, hoy irremediablemente perdidos, no
nos hacen ninguna falta especular sobre su contenido, puesto que todos tenemos
traducciones hermosas y eficaces a nuestra disposición: los llamamos el libro
de las Sagradas Escrituras. (La Biblia, 66 libros funcionando integrados y a la
perfección por separado) El resto de los libros seguramente estaba constituido,
entre algunas cosas más, por literatura de su tiempo.
Pablo era un lector experimentado: Pablo, las muchas letras te vuelven loco…se
puede obviar el resto de la interjección de Festo. Era también un excelso
escritor que recomendaba a sus lectores lo siguiente: "sed, pues, imitadores de mí como yo lo soy
de Cristo." Nuestro Señor, cuando era niño, se quedó largo tiempo conversando con
los doctores de la ley en el templo, oyéndoles y preguntándoles. No olvidemos
también su condición de políglota, faceta de Cristo que se pierde a veces en la
traducción. No nos corresponde determinar si aquel conocimiento
extraordinario de las Escrituras fue fruto del estudio, de la revelación o de
una combinación de ambos. Lo vemos leyendo y exponiendo en la sinagoga de
Capernaum las profecías al inicio de su ministerio, o lo recibió por revelación
directa en sus meditaciones en soledad, o quizás una combinación perfecta de
ambas posibilidades, no nos cabe a nosotros asegurarlo. Lo más resaltable aquí
es que Pablo sigue las pisadas de Cristo al preocuparse por conocer mejor y
usar las más eficaces herramientas de su tiempo, las maravillas de la obra de
Dios, y en prepararse para exponer esas maravillas.
El Señor no escribía, (Juan 8 nos lo presenta escribiendo en el suelo) al menos no nos dejó escritos propios; sin embargo es el narrador más fino de todos los tiempos. Sus parábolas son la maquinaria narrativa más perfecta que se haya puesto en funcionamiento jamás: son más de cuarenta piezas integradas entre ellas para formar una gran narración de las necesidades más perentorias de la humanidad y la forma en que a Dios le plugo suplirlas, que funcionan todas y cada una por separado. Son la síntesis perfecta de la Escritura, la narración del plan de salvación en su
Pablo,
también un narrador de gran valía, no produce parábolas, produce epístolas.
Cartas, todas útiles, hermosas y necesarias: dos ejemplos de la mejor
literatura. Son la mejor literatura, y a nosotros nos dicen que Dios se ocupa
de sus hijos. Las parábolas son ejemplos de la vida misma; las epístolas son
fragmentos literarios de nuestra apreciación de la vida. No queda duda, tanto
el apóstol tardío como su SEÑOR son narradores de primerísimo nivel.
Hoy, aunque no seamos narradores tenemos una gran responsabilidad al tomar en
nuestras manos un nuevo medio. En las postrimerías de la primera década del
siglo XXI hemos recibido la posibilidad de estrenar una nueva forma de
comunicación que se conoce como web 2.0. En este medio la narración se
construye a través de fragmentos de la vida diaria enviados como mensajes,
acompañados de imágenes, ya sean fotografías o virtuales, que distintas
compañías, la mayoría norteamericanas, permiten a sus usuarios vivir la
experiencia de ser los protagonistas de su propia narración. ¿Qué estás
pensando?, pregunta Facebook al iniciar sesión. ¿Qué están pensando mis amigos?,
me deja ver. ¿Con cuáles imágenes quieres que ellos y yo nos identifiquemos?
¿La foto de la última actividad a la que asistí o la foto de la última
actividad que yo prefiero que los demás conozcan? Los medios sociales me
obligan a crear un personaje por medio de mínimas historias, micro parábolas
veraces o no. ¿Qué me gusta? ¿Dónde voy? ¿Qué tanto puedo ocultar de mí? ¿Hasta
dónde puedo hacerle creer a otro que me gusta tal o cual actividad? ¿Cuántos
versículos puedo poner en mi muro sin que mis amigos impíos, una paradoja,
empiecen a burlarse? ¿Cuál es la foto que yo no quisiera que a nadie se le
ocurra subir? Y no solo creamos ese personaje, el principio vital de toda obra
literaria, sino que lo enviamos como macroepístolas: una inmensidad de mensajes
consecutivos, paralelos y transversales que proyectan una muestra de mi vida,
el principio operativo de la literatura. Nunca en la historia de la humanidad
tantos millones de personas se ocuparon tanto tiempo de lo narrado; nunca ha
habido tantas historias. La Intrared se ha convertido en una red de historias.
Tenemos la gran responsabilidad de recordar a Pablo
en sus intentos por parecerse a Cristo, para que contemos la mejor historia
edificando oro sobre nuestras páginas de comunicación, y temblar ante la
máxima: "…porque por tus palabras
serás condenado." Mateo 12:37
Colofón
El texto precedente
reproduce, con correcciones menores de estilo y puntuación, una conferencia
pronunciada por el autor en Santo Domingo, República Dominicana, el 14 de
noviembre de 2011, en la capilla de la Iglesia Bíblica de la Gracia.
Se conserva aquí como
preludio de una serie de reflexiones sobre la Escritura, la narración y los
medios de comunicación.
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