Sobre 'The Killers' de Robert Siodmak
Sobre the Killers (Usa R. Siodmak 1946)
La Torre a la caída de la tarde.
Mi madre siendo ayudada por José a entender los misterios de la tecnología digital.
En el otoño del 2018, junto a algunos estimados amigos,
mi madre y yo hicimos un pequeño tour por lugares emblemáticos de Europa
Occidental, en París compartimos la bendición de visitar el Louvre, repasar las
joyas escultóricas que alberga, como esculturas ninguna imagen logra hacerles justicia, siempre he temido que la escultura sea un arte táctil, que el sentido
que deba estimular requiera maltratar o al menos ensuciar la obra, las fotos
que acompañan este texto sirven, al menos a mí, de confirmación de ese temor.
La Venus de Milo
La Victoria de Samotracia
El Louvre es famoso como depositario de tal vez lo
mejor que ofrece la tradición pictórica occidental, su colección abruma, me
parece que sin una intención previa perderse entre sus cuadros es el destino
probable. Nosotros contábamos con un estupendo guía, versado en la Historia del
Arte, con un dominio vasto del castellano y una voz pausada, ideal para la
enseñanza, no tuvimos problema alguno dejándonos llevar, incluso una mente
inquieta y curiosa como la mía pudo acomodarse al itinerario que se nos
planteó. Agradecido por el servicio salí con un inmenso deseo de revisitar el
interior de los muros del Palacio convertido en museo. Tal vez la más sublime
gema turística que la capital gala puede ofrecer.
¿Qué tiene que ver el Louvre con The Killers de R. Siodmak?
Ava Gardner y Burt Lancaster, separados por la luz.
Podríamos decir que el Museo como albacea de los
tesoros artísticos de Francia es muestra excelsa de los postulados telúricos del
pensamiento clásico?
Lo
bello es bueno,
Pero
las mujeres son malas,
Y
el oro es bello.
Si, podemos, sin embargo este no es el
caso que ocupa esta entrada del blog.
Me explayo hablando sobre nuestra visita al Louvre,
porque es un ejemplo de que mientras mejor, y mayor, sea el tesoro que uno
visite, si no se cuenta con una brújula adecuada, con un mapa, con un guía, nos
perderemos antes de poder disfrutarlo. Ese punto, la corriente subterránea de la que se habla en Das Rheingold de Wagner, es el punto
esencial cuando un artista debe enfrentarse a adaptar la obra de otro artista.
Siodmak tiene en sus manos la joya literaria que es el
sucinto relato de Ernesto Hemingway, difícil tarea (abordada posteriormente por
A. Tarkovsky y D. Siegel con resultados diversos) pero Siodmak, sabe que su
trabajo no es ilustrar literatura, su trabajo es hacer cine, y el cine además y
por encima de ser un arte narrativo es un arte cinético y audiovisual. Así que
Siodmak se dispone a envolvernos en un ambiente, la arquitectura de las luces y
sombras que a las órdenes de Siodmak
conjura Woody Bredell ha sido reconocida como uno de los mejores
trabajos de dirección de fotografía de la Historia del Arte. En una narración,
en estructura más en deuda con la de Citizen
Kane que con la del cuento de Hemingway, que es subyugante, no podemos ni
queremos despegarnos de la pantalla mientras no se desenvuelvan los pormenores
del relato,
Néstor Almendros amaba este filme.
Apoyado en
actuaciones, estelares de unos jóvenes: Burt Lancaster y Ava Gardner, y fenomenales
de todo el resto, desde el verdadero protagonista del relato Edmund o Brian,
hasta su segundo Pat Levene, su contrincante Albert Dekker y la lista dorada de
apariciones en la pantalla, todas memorables; mención especial la de los dos
asesinos: Charles Mcgraw y William Conrad, la del presidario con placer astronómico
Vince Barnett y la de la novia despechada Virgina Christine.
Habrá sido la suerte quien asesinó sus carreras?
La música incidental y la diégetica están en su punto
justo, la dirección de arte y el diseño de producción rayanos en la perfección,
los vestuarios, el maquillaje, la edición, insuperables, la construcción de los
espacios, acogidos por supuesto a las necesidades e imperativos clásicos de la época
queda perfecta, para la época repito, no
hay verdad reproducida en el cine clásico, la verdad es reelaborada, atendiendo
a los misterios de la tabla de verdad de
las operaciones aritméticas de multiplicación en los que negativo por negativo
es positivo.
Pocas conjuntos histriónicos tan geniales en el cine norteamericano.
Siento que este film, obra maestra arquetípica del film
noir, es perfecto. Al hipotético lector de estas líneas le dejo la sugerencia de
que la busque para verla, si sus medios económicos le permiten, cómprela, la
poseo en la edición de Dvd de Criterion Collection (junto a las adaptaciones en cortometraje de Tarkovsky y a colores de Don Siegel). Si de casualidad tiene
la dicha (o la desgracia) de habitar la parte norte del hemisferio
septentrional invierta en un año del Criterion Channel y véala lo más pronto
posible, es el tipo de cine al que vale la pena apoyar porque es un cine que
logra cumplir el deseo de Edmund O
Brian:
"I'd
like to be able to say something important… To say something to people about
their relationship with each other. If it touches just one guy, helps
illustrate some points of view about living, then you've accomplished
something."
Me gustaría ser capaz de decir algo importante…De decir algo a los demás acerca de sus relaciones los unos con los otros, tocar al menos a una sola persona, ilustrar una perspectiva sobre la vida…así habría logrado algo
trailer del estupendo filme.




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