Acerca de la utilidad de la literatura, o mi reencuentro con Oscar Wilde
El libro de Oscar Wilde en mi mesita de noche.
Enero del 2022, la luz invernal matutina permea por
el patio del Centro Educativo donde laboro, parece bañarlo de oro, como
reiterando la total indiferencia del mundo a nuestros sentimientos. Un día antes
hacía contactos en Suiza para presentar el proyecto. El sol teñía de oro al aire, justo como hoy
que recibí la noticia, por mensajería instantánea de que la protagonista de ese
mismo proyecto lo abandona, y se va del país.
Fräulein
Schmeling: Sr. Namnun tengo algo muy importante que decirle
Juan José: Enero es un buen mes para las malas noticias.
Fräulein
Schmeling: No puedo darle rodeos, tengo que retirarme de Del olor de las nubes, usted sabe lo importante que eso es para mí,
pero me voy del país. Íbamos a grabar en noviembre y…
Fräulein
Schmeling: Mensaje borrado (antes de yo poder leerlo)
No sé qué responderle. Ella no solo es la actriz principal, su personaje Laura Beatriz, es Laura y Beatriz la musa de las musas, además es mi lectora más atenta y entusiasta…me duele la belleza de la luz en ese momento…
Fräulein Schmeling
Entro a la biblioteca del colegio donde una joven de tez clara (ella dice que amarilla, el color confunde) parece fatigarse ante los ejercicios de matemáticas del cuarto de secundario, o tal vez sea miope. Me acerco a leer, si, no hay dudas, El examen le pesa. Se me ocurre que responder al golpe noticioso que por mensajería instantánea he recibido, salgo de la biblioteca y escribo:
Juan José: Aquí hay una Chamita quemándose en un
examen de matemáticas.
Fräulein
Schmeling: Ay Sr. Namnun no sea así, ayúdela.
Juan José: Ella tiene cara de inteligente… y nombre
y apellido literarios.
Fräulein
Schmeling: Con más razón.
Regreso a la biblioteca, vuelvo a observar el examen, casi sin cambios, o sea medio vacio...
Fräulein Schmeling leyendo el guiòn
Apesadumbrado caigo en cuenta de lo mucho que el guion ha ganado desde que Laura Beatriz fue encarnada, sus observaciones profundas y afables, se toman mucho tiempo en llegar, pero una vez lo hacen el borrador adquiere un carácter más robusto. Laura Beatriz entiende que es uno de los mejores guiones que ha leído, yo no lo creo, y de todos modos casi todos los guiones son atroces, pero ella si lo cree, y su confianza e implicación lograron que el guión mejorara borrador, tras borrador, observaciones tras observaciones, pulir los personajes, fortalecer los diálogos, ajustar la trama…y ella aun no me había dicho nada de la versión de noviembre del 2021…Si, Fräulein es una lectora en extremo generosa, pero lenta, igual jugando ajedrez, sino es con reloj las partidas toman duraciones insostenibles. De todos modos nunca pude ganarle, y ahora no podré volver a intentarlo. Vuelvo a salir de la biblioteca, la luz me lastima.
Juan José: ¿Puedo llamarla?
Fräulein Schmeling: Ahora no sería conveniente
(¿Mi mejor lectora, mi
actriz, no aceptará que nos despidamos por llamada? Yo que estaba seguro que no
iba a llorar)
Fräulein Schmeling: Usted no sabe, tal vez si volveremos a trabajar a
juntos, y seguro nos juntaremos otra vez.
Juan José: El día del
juicio final.
Fräulein Schmeling: Amen… ¿Ya ayudò a la muchacha, como sabe
que es de Venezuela?
Juan José: Es muy blanca
y no es de Santiago. La escuche musitar, su acento no es caraqueño pero es de
Venezuela.
Fräulein Schmeling: Pues imagínese que soy yo en el
extranjero y necesito a alguien que me ayude.
Juan José: Usted...
Fräulein Schmeling: Una nunca sabe…
La conversación continuó por algunas líneas más, recibí los pormenores de su viaje, eran todos venturosos, para ella, no era posible contar con su participación en Del olor de las nubes, el periplo era con contrato incluido. Nos despedimos.
Regresé a la biblioteca, revisé el examen de lengua española, que junto con la mirada de la Chamita parecian pertenecer a una inteligencia vasta. El examen de matemáticas, vagamente lleno demostraba que nuestro curriculum de matemáticas requiere una transformación radical. Pero no pude ayudarla, lo que ni Fräulein Schmeling ni yo nos podíamos imaginar es que era ella quien iba a brindar la ayuda.
Una digresión sobre Del
olor de las nubes
Es un proyecto de largometraje de ficción que versa sobre la creación e inspiración artísticas y la comunicación interpersonal. El personaje de Laura Beatriz se convierte en la musa del personaje de Antonio Clemente, un artista que ha perdido la inspiración para pintar en el momento de su carrera en el que sus cuadros dominan el mercado de arte.
La mejor amiga de Laura Beatriz sería interpretada por
Mademoiselle Fournier, a la sazón mi segunda lectora esencial, centrada, la que devuelve los guiones rechazándolos plenamente porque estos son:o tediosos, o incomprensibles,o confusos, y los quiero rodar en blanco y negro, que desprecia los diálogos por
irreales, pero que es al mismo tiempo ruda y cargada de afecto y cariño y las mejores intenciones
de que el proyecto quede bien, no se me hubiese ocurrido un mejor tándem de
lectoras, una, un bálsamo, la otra una fusta, una dialéctica que se había tornado
imprescindible para yo reescribir, y que perdìa.
mademoiselle Fournier.
y
eso nos trae a Dorian Gray y al título de este escrito.
Que venenoso era Oscar Wilde
El personaje de Antonio, un pintor con dos caras, había tomado parte de mis recuerdos de la lectura de Dorian Gray,
inserto otra digresión para indicar que mi primer contacto con Oscar Wilde, a través de ese su personaje celebérrimo y fatal, lo había tenido en Venezuela, aquel hermoso país, víctima del comunismo en la posguerra fría del que guardo tan cálidos recuerdos.
Yo veía a este individuo, Nelson Martínez, decir que la Guerra Fría no se había terminado, y dudaba. Ahora vemos que tenía razón.
A mi regreso a Republica Dominicana busqué al resto de los textos de Oscar Wilde, a mi parecer superiores a su novela: El príncipe feliz, El amigo fiel El gigante egoísta,
Como atrás iba quedando el proyecto Del olor de las nubes, Enero concluyó, ni una palabra escribí, febrero y sus dinámicas, ni una sola línea…
Semanas en oración, implorando por inspiración y como los caminos del SEÑOR son inescrutables, el rescate vino por donde nunca esperé.
Sintetizo: La Chamita del examen de matemáticas, es una lectora de una competencia descomunal, nos prestamos libros, Ella a mí una estupenda selección de los textos de Oscar Wilde, y fue como reencontrarme con mi adolescencia, volví a enamorarme de las aventuras y desventuras de los Baskerville, lloré de alegría cuando recogían el corazón de plomo y el cadáver del ave, de dolor y rabia ante la bondad del amigo fiel y de puro gozo con el egoísmo del gigante. Reflexioné ante la profundidad del dolor de Wilde agradeciendo su sufrimiento en la prisión de Reading y no pude más que sorprenderme ante el curioso mapa de colores que la Chamita usaba para guiarse por el vasto libro sin visitar su índice. Ese viaje literario me devolvió la inspiración, me quitó el miedo ante la página en blanco y me permite soñar con un Del olor de las nubes nuevo y mejorado, que se pueda enfrentar al árido fuste de Mademoiselle Fournier (o a la todavía mas fatal apreciación de la Srta. Torres)y no sea hallado falto.
Pues sí, mi reencuentro
con Oscar Wilde, de principio indeseado al final muy agradecido, fue feliz y releyéndolo,
confirmé que, y esto puede que sea solo para mí, y haya sido para Wilde
mientras estuvo en prisión allá por las postrimerías del siglo XIX, la
literatura tiene como utilidad, que nos acerca a DIOS.




.jpeg)




.jpeg)


Comentarios
Publicar un comentario