Niebla, versos adolescentes
Ma maison
était en feu…
J'ai décidé
de sauver le feu.
(J. Cocteau)
Desperté
En la duermevela preguntaste:
¿De dónde salió este fuego?
No me atreví a responder.
Porque el fuego lo llevo dentro de mí, en donde arde
y consume,
Calcinando hasta mis recuerdos. Levantando una humarada
que emblanquecía la noche con niebla de la que se escabullían:
Tú y Miraflores,
Miraflores, si, el Palacio Egoísta.
Porque el sueño era allí
Sentado en un antedespacho, mientras frenéticos
pasaban los ordenanzas
En calma te esperaba.
El sol brillaba,al mirar por la ventana me golpeó cruelmente la mirada. llevaba horas ahí, un asistente me pasó un libro.
Tendría que esperarte más.
Era de Stevenson. ¡Mira que no fuiste a perder la
memoria del Reino Unido!
Mientras leía
el sol cayó.
Rodeada de personas apareciste,
Al final de un largo pasillo adornado de relojes sin manecillas,
tal vez me viste, quizás sonreíste, yo me levanté.
Inclinándome saludé:
Excelencia.
Cubriéndome el rostro sonría. El sueño era
deleitoso.
Una avecilla trinaba melodías de Beethoven.
Tú no estabas. La niebla se extendía por el paisaje,
Como si los cerros de Caracas fueran de cartón y
Maracaibo un lago de petróleo, y tú una llamita que solo con un libro rojo
y dos manos encendió una hoguera.
En la que cupo toda Venezuela.
Hoy no estas. Tus ojos quedan. El sol se afianza en
el cielo.
Y preguntas:
! Ya va! Pero ¿De dónde sale tanta niebla? Ríes y
volteas.
Y de la bruma salen escombros que sin esfuerzo esquivas.
¿Será que ya conoces mí respuesta?
Vas muy lejos
Más allá del Palacio
y del tablero
Mejor…
Así no
escucharás
No hace falta, la niebla sigue.
Y si sabes de
donde viene no te importa.
El incendió que al chamuscar mi mundo lo transformó en humo, dolor y
niebla.
No arde desde tu hoguera
Sino que lo hace
Desde las flamas de mi gran amor por ti.


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