Reseña sobre Carmita, filme hibrido de Laura Amelia e Israel Cardenas


Poster de Carmita

Esta reseña apareció primero en Cinedominicano.net el 13 de mayo del 2014

Crepúsculo.

 

Es común que las puestas de sol sean atractivas, frescas. Que sirvan como pocas cosas para llamar nuestra atención. El sol que cae no deja de ser poderoso, su luz, matizada mantiene su cualidad cegadora, es fácil quemarse la vista viéndola. La luz crepuscular es grande, bella. La impresión que provoca ha sido germen de leyendas (el libro de Am-duat) movimientos artísticos (Paris  fines del siglo XIX), en el salmo 65 se le celebra como manifestación del poder benigno de Dios. La luz del sol que muere, arrebata.

Sin embargo, en los seres humanos, el crepúsculo de la vida, resulta ser una carga. La mayoría de las personas no vive más allá de los  70, los más robustos(o suertudos) cumplen 80. Esos crepúsculos son largos, esquivos, en algunas vidas fructificas (Kurosawa, Bergman) en todas son molestia y trabajos.


La pareja Cárdenas (Laura Amelia e Israel) nos han permitido en su tercer largometraje asistir a un largo crepúsculo (la duración del filme no pasa de la hora y media, que se siente ser menos) el de una dama de la actuación que pudo haber sido una princesa del cine. Ella con su voz digna de cualquier teatro nos va contando su relato, el de los jóvenes cineastas se va contando en imágenes, visuales, sonoras, crepusculares. El advenimiento del video y las técnicas digitales de post-producción han permitido una entrada al espectro lumínico que está en el rango ínfimo de lo visible (los sueños de Rembrandt y Caravaggio se mueven en nuestras pantallas) Un salto cualitativo en el aspecto visual, si se nos narra un atardecer habrá que por necesidad de mostrar momentos obscuros, como aquel que le da clausura al relato (una mordida,  que Laura asegura ser verídica) y que funciona como un falso clímax en la tradición de los mejores guiones de Hollywood.


Luego de un paseo de montañas la película cierra con un recordatorio de la fuerza de la palabra, el poder de la comunicación, del diálogo, cuando este se hace deseando expresar la verdad.


Este filme es un triunfo en la carrera de los jóvenes realizadores, talento que esperamos puedan darse a conocer cada vez más y que este proyecto (a medio camino entre los géneros, como el cine bueno siempre ha estado: Flaherty, Guerín) pueda disfrutar de una trayectoria en las ventanas de distribución de los nuevos medios y se le pueda hacer llegar a todos los amantes de la actuación y los atardeceres.

 


 Laura Amelia Cabral al fondo durante una sesión del taller Variaciones de lo real en uno de los ultimos dias del inverno del 2013


Trailer de Carmita en el canal de youtube del festival internacional  de cine de Toronto

http://www.cinedominicano.net/sitio/?p=1234

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