Una apreciación sobre 3:39 Amin Abel, memorias de una crimen

 


Trailer de la película en el canal del Dominican film festival in New York

Cuando los hermanos Lumiere presentaron en público su invento (28 de diciembre de 1895) en Paris las masas de espectadores quedaron sorprendidas ante la “magia” y el ensueño que las envolvía desde la pantalla. Además de ser los productores de  un truco de feria, entretenimiento para los incautos. Los Lumiere eran individuos en extremo eficientes y preparados y concibieron su propuesta como una continuación vanguardista del trabajo de los impresionistas en la Pintura. Querían visibilizar la vida cotidiana. Quedó así el cine como ejercicio de invocación de lo inmanente: Los medios de transporte, la salida de los obreros de las fabricas: los primeros pasos de un bebe… el tema subyacente de toda la labor de los Lumiere era el ser humano.

    Once décadas después en la República Dominicana aún no se ha podido lograr que el cine se apropie del tema de los Lumiere, la humanidad, y es común ver películas cuya relación con el interior del ser humano es…escasa; (por no decir nula). Agradecemos que ese no sea el caso de la película que da título a esta reflexión. Ser humano no es solo tener deseos; es también tener anhelos; no es solo fantasear, hay espacio para sueños y utopías;no es solo tener éxito (ay de los protagonistas que sobreviven a caídas de avión; ráfagas de metralletas y a accidentes rápidos y furiosos aun y cuando sus actores no logran sobrevivir a accidentes muy parecidos) es también fracasar en el intento. Como el bebe que no logra dar sus primeros pasos  sin tropezar en el corto de los Lumiere, tampoco el bebe de Amín logra hacer regresar a su padre o conmover a sus asesinos con sus gritos en la película de Etzel...

 

    Amín Abel Hasbun es un muerto de las trifulcas intestinas de una guerra fría que nos tocó indirectamente y mal servicio  le haría el equipo de este producción a la sociedad dominicana si en aras de una supuesta rentabilidad se negara a recrear la dura vida cotidiana de los perseguidos…un precedente que no debemos olvidar; porque los tentáculos de la violencia estatal; hoy adormecidos siguen siendo peligrosos y sutiles. Deseo hacer notar también que 339 Amín Abel es una película con muchos visos de esperanza; su director y guionista no es un cínico; es solo que la situación en que se vio involucrada la viuda del protagonista era muy cínica y Etzel optó (no había alternativa) por mostrarnos como fue esa situación con sus  grandes amarguras y sus diminutos triunfos.

 


Primeros cortometrajes de los hermanos Lumiere


                                                                                                    

 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Miseria, simulación y poder: Fausto Rojas relee «Las Criadas» de Jean Genet en Bellas Artes marzo 2026

Del pergamino al muro primer capítulo Doña Julia y el octavo capítulo

La Búsqueda de la Trascendencia De los cemíes al cine de género: sincretismo y religión en 'El hoyo del diablo' de Francis Disla