Sobre el cineforum para El Circulo vicioso
El circulo vicioso (1999)
Nelson Peña, New York, noventa minutos.
Las aventuras y desventuras de unos delincuentes de
poca monta de origen caribeño en las partes menos glamurosas de la ciudad de
los rascacielos.
¿Qué es un cine club? En términos sencillos es el encuentro de personas que desean saber más sobre tal o cual película y que quieren expresar ese conocimiento.
En mi caso el cine club ha sido una constante en mi vida. De niño vivía en una zona semirrural, en las afueras de la ciudad capital. Santo Domingo era una ciudad del día. Salíamos de madrugada, estaba aún obscuro y saludamos al sol llegando casi al colegio donde estudiamos los hermanos y mi madre trabajaba. Como ella trabajaba allá nos tocaba regresar al caer la tarde y mucho antes de tomar el desvió hacia mi casa estaba obscuro. Así que de mi casa de la niñez tengo más recuerdos en la penumbra que diurnos. Algo que agregaba a esa peculiaridad era el suministro regular de energía eléctrica, era regular que la luz se fuera como decimos coloquialmente así que los juegos que vienen a mi mente eran externos, puesto que no tenía sentido quedarse a la luz de las velas al interior de las casas y salíamos a jugar, correr, darnos golpes, niños al fin, y seguir jugando o corriendo, según el golpe haya sido más o menos fuerte…cuando nos cansábamos nos sentamos a conversar e invariablemente esas conversaciones terminaban en una especie de cine club infantil donde comentábamos cualquier película que nos hubiera motivado el interés, o que estuviera sonando mucho en la palestra pública, si, lo que describo ocurrió durante las dos últimas décadas en los que una película cualquiera se encontraba en la conversación general, o la opinión pública de la sociedad dominicana…fenómeno que ya no ocurre, lamentablemente.
Ya de adulto, habiendo cruzado la mitad de la vida,
los cineclub adquieren otra connotación, oficiales, pero esa, así como los
cineclubs de la juventud, es materia del relato de otra publicación. Hoy toca
escribir sobre la etapa del cineclub pandémico, que se hace a través de video
llamada con apoyo en el chat por medios celulares. Habiendo recibido la grata
noticia de que el canal de youtube de Videocine Palau había subido una versión
de buena calidad de lo que bien podría ser la mejor película dominicana, El círculo
vicioso decimos usar como película del cineclub covid de la semana.
Es posible que el debate sobre la calidad, la
pertinencia y el legado de El Circulo vicioso no concluya, sus defectos, de los
cuales siento que el más patente se manifiesta en la propuesta cromática de la
peli, o mejor dicho su anti propuesta, son evidentes, así como sus carencias,
sin embargo sus virtudes, aciertos y triunfos también lo son, abundan en ella
logros felices en su intención comunicativa, en el carisma de los actores y en
la ubicación de sus elementos narrativos de primer nivel: El que le pasa, a
quien le pasa, donde, cuando y como le pasan y por qué le pasan, están dispuestos
con una madurez mayor a lo ordinario en el cine dominicano, si porque aunque
algunos puristas aun debaten la nacionalidad ni el origen de la película pueden
cuestionarse, El Circulo vicioso es un filme hecho por y para dominicanos, estén
en cualquier parte del mundo donde estén y solo por eso valdría la pena verla. Además
de eso es tan entretenido que yo que ha he visto ya en siete ocasiones
diferentes, tengo muchas ganas de volver a hacerlo, antes de que concluya el
año 2021 y/o la pandemia del coronavirus.
Queda algo por mencionar, al principio entendía que podía quedarse para otra publicación, sin embargo los recuerdos tan gratos que guardo de Rafael Decena me conminaron a expresar una muestra de afecto lamentablemente póstuma para él y de agradecimiento a Nelson Peña el director de la película.
Nelson Peña fue una de las personas que más apoyaron
mi tesis universitario, lo conocimos en un encuentro para estudiantes de la Universidad
Autónoma de Santo Domingo donde nos contó su experiencia trabajando bajo las
ordenes de Kubrick…imagínense, trabajar para Kubrick, claro que debía salirse
buena su opera prima.
Rafael Decena, el mellizo, fue mi compañero de
estudios, el no supo nunca, como quienes
me conocen atestiguaran no soy buen comunicador, lo mucho que aprendí de él observándolo,
y ponderando, y como hoy, a mucho tiempo de su partida física, sigo tratando de
aprender de el.
Lo que si pude decirle es lo mucho que me había gustado
su actuación y esta pequeña gran película que describe la dura vida del
inmigrante dominicano en New York.
Yo tenía planes de que le iba a tomar muchas fotos mientras trabajasemos juntos, sin embargo la insuficiencia renal es una condición mas peligrosa de lo que uno se imagina.


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